El niño del Estado Islámico
10 enero 2016
Conmoción en el barrio londinense en el que creció el crío que aparece en un vídeo propagandístico del grupo yihadista
Tres amigos discuten frente a un puesto de comida en Londres. Carlos Hoffman, el cocinero jamaicano de 52 años que regenta el chiringuito, culpa a la locura. «¿Cómo puede alguien pensar que después de matar irá al cielo y tendrá vírgenes toda la eternidad?», se pregunta este rastafari que lleva 32 años en Reino Unido. «¿Qué sentido tiene?». «No son musulmanes», le interrumpe Shane, inglés de 34 años. «¡Si vienen todos de las mezquitas!», se enfada su colega Terry.

Aunque aún no ha sido verificado, algunos familiares han identificado como Isa al niño que aparece en el último vídeo del EI. / REUTERS
La discusión termina cuando empieza a llover. El cocinero se queda limpiando su barraca, situada junto al centro comercial del barrio del sureste de Londres Lewisham. Más arriba, bordeando una carretera, una tienda de comestibles vende los periódicos del día. La portada de la mayoría de ellos se ilustra con la fotografía de un niño del barrio. Se llama Isa y los diarios hablan de él porque sale en un vídeo propagandístico del Estado Islámico (EI). El menor mira a cámara y balbucea en inglés: «Mataremos a los infieles allí». Viste una chaqueta de camuflaje. Apenas se le entiende porque no deja de ser un crío de unos cinco años –la familia no ha precisado la edad–. La grabación registra cómo los yihadistas asesinan a cinco prisioneros.
Un poco más al norte, en este mismo barrio, junto al río Támesis, hay un edificio de tres plantas. No parece el mejor sitio para vivir, pero tampoco el peor en esta ciudad de ocho millones de habitantes. Los vecinos tienen cerca una pista de baloncesto, unos columpios y algo de césped para pasear a los perros. El visitante sube las escaleras y toca la puerta azul del número 34. Abre una mujer, que se presenta como «amiga de la familia». «Vuelva por la tarde. Henry no está», dice antes de cerrar. Unos minutos después llega un periodista joven de ‘The Times’. Viste traje y abrigo negro, lleva una libreta y llama puerta a puerta. El estruendo se oye desde abajo. Nadie responde. Llegan más periodistas. Más ruido. Todo se ha acelerado en este vecindario de Londres desde que Henry Dare dijera el lunes en televisión que el niño del vídeo del EI era su nieto.
Dare, un taxista de Londres que nació hace 59 años en Nigeria, explicó a la cadena Channel 4 que había dado una educación católica a su hija y que ella se había convertido al islam con 18 años. El hombre llamó tres veces a la Policía para contarles que la joven actuaba desde entonces «de forma muy curiosa». Los agentes dijeron que poco podían hacer.
La mujer, que ahora tiene 24 años, cambió su nombre de Grace a Khadijah. Estudiaba en la Universidad de Lewisham y era, según sus amigos, una persona popular. En una fecha no precisada, se casó con un turco del que se divorció después de que naciera Isa, informó el periódico ‘The Times’. Khadijah avisó «hace dos o tres años» a su padre de que se iba a Egipto a estudiar. Cuando llamó a casa, dijo que estaba en Siria. El padre colgó enfadado. «Ha traído vergüenza a la familia», se quejó ante la cámara el taxista.
Khadijah creció en el barrio de Lewisham. El alma emigrante de sus calles se siente en los colores de piel y en los tipos de establecimientos. Hay un ‘supermercado chino’, un ‘centro de belleza afro’, carnicerías que sacrifican a los animales siguiendo el rito musulmán… Pero también un supermercado Tesco, un Subway y una casa de apuestas William Hill.
Lavado de cerebro
Ikram Khan, un paquistaní de Peshawar que lleva 16 de sus 38 años en Inglaterra, no entiende nada. «¿Por qué?», se pregunta este carnicero
intentando comprender por qué una mujer que nació en este barrio puede dejar un país en paz para irse con su hijo a Siria y unirse al EI. «Yo creo que les lavan el cerebro», opina Ralph Gomes, un empleado de 62 años del sur de Londres que trabaja en una frutería. El cura de la Iglesia católica asegura estar «superocupado» para hablar de estas cosas. Se frota el cráneo y pide al visitante que vuelva el viernes.
La investigadora en terrorismo Alexandra Bradford explica que lo que motiva a alguien a marcharse a Siria y unirse al EI varía en función de la persona. Cita el sentimiento que tienen algunos de que hay una «guerra» contra el islam y el deseo de ayudar a «la construcción del califato». Raffaello Pantucci, investigador especializado en antiterrorismo, coincide en que «no hay una única forma de radicalizarse» y señala que justo por eso las autoridades se enfrentan a grandes dificultades. La prioridad, con unos «recursos limitados», es controlar a los yihadistas que vuelven de Irak y Siria, añade Pantucci, que dirige los estudios de seguridad internacional del laboratorio de ideas británico Royal United Services Institute.
En la mezquita en la que oraba la madre de Isa antes de marcharse a Siria, el empleado de la oficina Salih Kansoy se queja de la fama radical del templo. «Islam es paz en árabe», remarca este chipriota de 34 años que llegó a Inglaterra de niño. De vuelta a la casa del abuelo de Isa, el grupo de periodistas que le espera ha aumentado. El taxista llega al anochecer y solo dice: «Sin comentarios».(80rebecca:con una peluca rubia,el muñeco diabólico)
http://bajurtov.com/2016/01/11/el-nino-del-estado-islamico/
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