jueves, 23 de octubre de 2014

Son los Musulmanes Los Nuevos Fantasmas:

Reflexiones sobre la audacia antidemocrática de Putines y Estados Islámicos

Los Fantasmas


Este 2014 es un año de miedos. Memoriosos recuerdan dos efemérides: 100 años de la primera guerra mundial. 75 de la segunda. Historiadores recuentan sus enseñanzas ansiosos de que las tragedias no se repitan. Mientras tanto, regresan fantasmas del pasado, sea como Zares vengativos o nacionalismos resucitados. Asoma el espectro de la yihad, aunque este sea un fantasma mucho más viejo. Como telón de fondo, el cariz cristiano de Europa se desvanece. Las mezquitas se llenan, las parroquias cierran e islamistas militantes desprecian la Europa que los acogió. Pareciera que sobran razones para un miedo difuso e indefinido que recorre el mundo.

Curioso. Hace sólo veinticinco años cayó el Muro de Berlín y con ello la infame satrapía soviética que prolongó 44 años la terrible noche que sus primos nazis hicieron caer sobre Europa Oriental. Felicísima efeméride y la mayor victoria del liberalismo occidental.

¿Exageramos los peligros? Probable, pero lecciones de la historia parecen olvidadas, explicando quizá el escozor que despiertan estos fantasmas del pasado.

Una primera lección olvidada es que las guerras no son anacronismos. Corresponden a la naturaleza del hombre. La progresía internacional sostiene que la necesidad de preparación bélica sólo existe en la febril imaginación de neandertales gringos y que el camino del futuro es expandir el estado de bienestar, erradicando infortunios y adversidades. Hoy los enemigos de occidente nos creen (Latinoamérica incluida) débiles y hedonistas, prestos para la ignominiosa derrota. La audacia de Putines y Estados Islámicos no es gratuita.

Luego tenemos un meme favorito de la progresía mundial: El cristianismo es  fuente de atraso, oscurantismo y opresión a mujeres y homosexuales. Olvidan que el cristianismo junto con el legado greco latino forman los cimientos de la civilización occidental, de las libertades de creencia y conciencia, de los derechos humanos y dignidad del hombre (ver el brillante discurso de Benedicto XVI en Ratisbona al respecto). Estas libertades serían impensables en contextos ateos o islámicos. Después de todo Lenin, Stalin, Mao, Castro o Khomeini no fueron campeones de los derechos humanos. Y a Marx tampoco le interesaron demasiado.

Una tercera lección es que los sistemas políticos requieren nociones compartidas de orden y legitimidad, nutridos de la historia. A nivel internacional la ONU no los brinda y ninguna instancia burocrática podría darlos.

Entonces, ¿que puede unir a los americanos anglos y latinos? ¿A sudamericanos con asiáticos? ¿El comercio? ¿Cambiaremos la Iglesia por el Comité Internacional del Cambio Climático? ¿Qué une a británicos o españoles que enfrentan el secesionismo? ¿Mero y cambiante pragmatismo?

Mientras tanto, el Perú sufre el embate de fuerzas disgregadoras. Lo que ocurre en el mundo es parte de lo que sucede en nuestro país y no es casualidad. Llámense Putin, Gregorio Santos, Aduviri o Evo Morales. Quieren derribar el orden existente e imponer el suyo. Son los enemigos y empecemos por reconocerlo.

Para derrotarlos, en lo que toca al Perú, debemos recordar aquello que nos unió y aquello que puede hacerlo en el futuro. Valores comunes, tradiciones, memoria compartida de sacrificios y herencias, todas ideas que la izquierda “moderna” y progresista ataca. Por estupidez o designio eso es lo que hacen.

No en vano el miedo y la angustia andan por el mundo – y por aquí también – aunque muchos no quieran verlo aún.

Por Víctor Andrés Belaúnde Gutiérrez
(23 – oct – 2014)

Tomado de: http://elmontonero.pe/columnas/2014/10/los-fantasmas/

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Netanyahu plantea la paz con los saudíes como clave para resolver el conflicto con los palestinos En una entrevista con Al Arabiya, el prime...