Hipocresía criminal
Mi Enfoque #568, 12 de agosto, 2015 por David Mandel, enfoque@netvision.net.il
Hace dos semanas vándalos prendieron fuego a una casa en un pueblo palestino, causando la muerte de un bebe y de su padre. Los criminales aún no han sido identificados, pero la policía, el gobierno y la gran mayoría de la población israelí presumen que son judíos extremistas. Tarde o temprano serán capturados, juzgados y recibirán el castigo que merecen.
No hay nación o sociedad humana donde no existen psicópatas fanáticos, criminales y asesinos. La diferencia está en la forma como reaccionan los gobiernos y sus poblaciones. El acto criminal fue condenado por el Presidente de Israel, por el Primer Ministro, por los políticos, por los periódicos, y por los líderes religiosos. Un ministro del gabinete pidió que se imponga la pena capital a terroristas asesinos, sean estos árabes o judíos. Multitudes salieron a calles y plazas en las ciudades israelíes condenando el atentado.
La reacción de los gobernantes palestinos y del pueblo palestino cuando son israelíes las víctimas de masacres y asesinatos, es completamente distinta. Los palestinos consideran que asesinatos y matanzas, si las víctimas son israelíes, no son crímenes sino actos heroicos que merecen ser honrados y premiados y constituyen ejemplos que las siguientes generaciones deben emular.
El 9 de marzo de 1978, 13 terroristas palestinos liderados por una mujer llamada Dalal Mughrabi, se infiltraron desde el Líbano a Israel por mar, secuestraron un ómnibus de pasajeros, mataron a 39 civiles israelíes, incluyendo 13 niños, e hirieron a 71. Las fuerzas israelíes lograron matar a 11 terroristas y capturaron a los otros dos, que en 1985, en uno de los intercambios de prisioneros, fueron liberados. En Israel esa atrocidad se recuerda bajo el nombre de "La Masacre de la Carretera Costanera". La Autoridad Palestina conmemora el ataque dando el nombre de Dalal Mughrabi a tres colegios, campos de verano, eventos deportivos y una plaza publica. Mahmoud Abbas personalmente nombró en su honor un Centro de Computadoras y celebra anualmente el cumpleaños de la terrorista, a la cual llaman oficialmente "mártir".
El 29 de marzo del 2002 una suicida palestina Ayyat Akhras mató a una joven israelí de 17 años, Rachel Levy. La Autoridad Palestina colocó la foto de la asesina en la entrada de un colegio de niñas en Belén, con el título de "Heroica Mártir."
El 11 de marzo del 2011 terroristas palestinos asesinaron con machetes y hachas a cinco miembros de la familia Fogel, (Los padres y tres niños de once años, cuatro años y dos meses), en su propia casa. Hakim Awad, el líder del ataque, fue arrestado por la policía israelí. Desde ese día la Autoridad Palestina le paga US$3,000 (Tres mil dólares) mensuales. La televisión oficial palestina invitó a la madre y a la tía para que relaten las proezas de Hakim, a quien llamaron "héroe".
En mayo del 2013 la Autoridad Palestina honró a tres terroristas suicidas que asesinaron un total de 156 israelíes, incluyendo niños. Esto fue criticado en Israel, pero la televisión oficial palestina contestó indignada que "no son terroristas, son héroes."
En octubre del 2014 un palestino atropelló deliberadamente a un grupo de personas que esperaban el tranvía matando a una bebita de tres meses y a una joven de 22 años. El día siguiente, la organización Fatah, cuyo presidente es Mahmoud Abbas, honraron al asesino como héroe en Facebook.
Un mes después, el 18 de noviembre del 2014, dos palestinos entraron a una sinagoga en un barrio de Jerusalén y atacaron con hachas, cuchillos y armas de fuego a los que estaban rezando. Asesinaron a 4 rabinos y a un policía druso. Sultán Abu Einein, consejero de Mahmoud Abbas, publicó las fotos de la masacre el día siguiente en su página de Facebook alabando "la heroica operación."
Desde que hace 22 años se estableció la Autoridad Palestina, extremistas judíos han matado a dos niños palestinos, actos que han horrorizado al gobierno israelí y a la población y que han sido condenados unánimemente. En el mismo periodo los palestinos han matado a más de 200 niños israelíes y la reacción fue sentir orgullo por esos actos y honrar a esos "héroes".
La criminal y deshonrosa hipocresía de las autoridades palestinas y de la población palestina es compartida por los medios internacionales de comunicación que callan los numerosos actos diarios de terror palestino.
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