jueves, 21 de abril de 2022

Los libaneses «que no saben preguntar»

Hay varias opiniones en las fuentes judías sobre la esencia del cuarto hijo en la Hagadá de Pesaj, «el que no sabe preguntar»

Protestas en Beirut el 10 de noviemmbre de 2019 Foto: Nicolas Garon Wikimedia Commons CC BY.SA 4.0


Por Orna Mizrahi

Algunos lo consideran el menos competente de los hijos, tan estúpido que ni siquiera sabe qué preguntar.

La Cábala lo describe como perezoso, indiferente e insensible, mientras que otros argumentan que su reticencia da fe de una sabiduría que lo coloca más allá del mundo de las preguntas y el asombro.

Me parece que la última descripción se ajusta a la mayoría de los habitantes del Líbano, ya que sufren bajo el yugo del lamentable estado de su país en los últimos años.

Entienden muy bien quiénes son los responsables de su difícil situación, Hezbollah y la opulenta y corrupta dirigencia de todos los sectores confesionales; pero es tal su desesperación que han dejado de hacer preguntas y las protestas callejeras siguen mermando.

Uno no puede dejar de preguntarse cómo es que los habitantes del Líbano permanecen en silencio mientras su situación empeora cada día, dado el colapso total de la economía libanesa.

El Líbano se ha convertido en un estado fallido, con escasez evidente en todas partes.

Ha habido una devaluación sin precedentes de la lira libanesa (con una inflación de más del 90 por ciento) que ha reducido significativamente el poder adquisitivo del público en general. Donde el salario mínimo alguna vez fue de 450 dólares, se ha desplomado a 28 dólares.

Paralelamente, el precio de los bienes, incluidos los alimentos básicos, ha aumentado cientos por ciento.

Para agravar esto, ha habido una grave crisis energética, que ha dejado a los residentes del Líbano varados sin electricidad durante la mayor parte del día, así como una crisis del servicio médico y la educación.

Así es que a la mayoría de los ciudadanos libaneses se les niega una forma digna de mantener a sus familias y viven por debajo del umbral de la pobreza.

Al comienzo de la crisis, hubo esfuerzos de la población para organizar manifestaciones, con llamados a la «revolución», y la protesta ampliada, especialmente después del desastre de la explosión del puerto de Beirut (agosto de 2020), incluyó olas de violencia en todo el país.

Pero éstas fueron silenciadas, y los habitantes del Líbano, profundamente desesperados y privados de asistencia ante la indiferencia y la impotencia de sus líderes, han dejado de hacer preguntas.

Fuente: INSS The Institute for National Security Studies

https://aurora-israel.co.il/los-libaneses-que-no-saben-preguntar/

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