domingo, 31 de enero de 2021

El jefe de la Guardia Revolucionaria dice que a Irán le es 'innecesario' un acuerdo nuclear
En esta imagen del 24 de abril de 2019, el comandante de la Guardia Revolucionaria de Irán, general Hossein Salami, asiste a una reunión en Teherán, Irán. (Sepahnews vía AP)

Hossein Salami, comandante del Cuerpo de Guardia de la Revolución Islámica de Irán (IRGC), dice que la República Islámica ya no necesita un acuerdo con las potencias mundiales sobre su acuerdo nuclear, ya que se están realizando esfuerzos para revivir el acuerdo nuclear de 2015, según el semioficial Fars. Agencia de noticias.

"Hoy, hemos llegado a un punto en el que realmente nos hemos vuelto innecesarios del acuerdo nuclear y hemos entendido que debemos priorizar los esfuerzos para que no sea necesario eliminar las sanciones en lugar de seguir necesitando la eliminación de los embargos", dice Salami en Teherán.

“Nuestros enemigos tenían grandes sueños y (ahora) los han olvidado por completo”, agrega. "Ahora están atentos para no sufrir derrotas más graves en nuestras manos".

https://www.timesofisrael.com/liveblog_entry/revolutionary-guard-chief-says-iran-needless-of-nuke-deal/
Por qué están apareciendo ahora tantas variantes del coronavirus
Los virus mutan continuamente, pero por qué es ahora cuando parece haber más cepas del SARS-CoV-2
Por Ester Lázaro Lázaro
(Shutterstock)(Shutterstock)

Desde el inicio de la pandemia de Covid-19 ha sido frecuente escuchar comentarios sobre el temor de que el SARS-CoV-2 mutara hacia una forma más agresiva. En la mente de muchas personas se visualizaba el virus como un ente capaz de tomar decisiones para asegurarse su permanencia entre nosotros.

La realidad es que los virus no deciden nada. Simplemente, cuando infectan una célula, de forma casi automática, comienzan a multiplicarse, algo que incluye la copia de su información genética. Durante el proceso de copia es frecuente que aparezcan errores, que, si bien muchas veces no tienen ningún efecto, en ocasiones producen cambios en alguno de los aminoácidos que componen las proteínas del virus. Como consecuencia, la estructura tridimensional de estas macromoléculas se puede ver alterada, y con ella las propiedades del virus.

Más variantes del SARS-CoV-2 que nunca

Si los virus mutan continuamente, ¿por qué es ahora cuando parece haber más variantes del SARS-CoV-2? Porque le estamos poniendo trabas a su transmisión.

La cosa era muy diferente al inicio de la pandemia. Todos éramos susceptibles al SARS-CoV-2, había gran escasez de equipos de protección para impedir los contagios y, además, desconocíamos las mejores medidas para prevenirlos. El resultado es que el virus prácticamente tenía vía libre para infectarnos y las variantes que fueran un poco más contagiosas tenían escasa ventaja sobre el resto.

Después de un año de pandemia, la situación ha cambiado. Mucha gente ya ha pasado la infección y posee anticuerpos frente al virus. Tenemos acceso a mascarillas y hemos aprendido que el virus se transmite por aerosoles, lo que permite evitar contagios con una buena ventilación. Por último, se ha iniciado un proceso de vacunación que en algunos países ya ha alcanzado a buena parte de la población.

En resumen, se lo estamos poniendo cada vez más difícil al virus. Y una consecuencia directa es que, bajo presión, las variantes más transmisibles tienen una ventaja frente al resto, pudiendo hacerse mayoritarias.

Más contagio no implica más letalidad

Hay varias formas por las que un virus puede mejorar su transmisión. Una de ellas es aumentar su capacidad de interacción con el receptor celular, la molécula que le permite su entrada en la célula. Otra, en poblaciones con abundancia de individuos que ya han pasado la infección, es evitando ser reconocido por los anticuerpos. La buena noticia es que la mayor capacidad de contagio no suele asociarse a aumentos de letalidad. Al virus no le interesa, porque si un individuo infectado muere pronto o desarrolla síntomas muy graves tendrá menos probabilidades de transmitirlo.

Las variantes del SARS-CoV-2 que más inquietud causan actualmente, debido a la rapidez con la que se están expandiendo, son la británica, la sudafricana y la brasileña, denominadas así por el lugar donde primero se detectaron. Según la nomenclatura más aceptada para la clasificación de las líneas del virus, esas variantes se corresponden con la B.1.1.7 (británica), B.1.351 (sudafricana) y P.1 (brasileña).

Cada una de estas líneas contiene un conjunto particular de mutaciones, algunas coincidentes. De ellas, las más preocupantes son las que se localizan en la proteína S o espícula, que es la que interacciona con el receptor celular y hacia la cual se dirige gran parte de la respuesta inmune. Desconocemos aún mucho sobre estas mutaciones, pero comenzamos a tener algunas pistas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las posibles ventajas de una variante viral no suelen deberse a una única mutación, sino a la combinación de varias.

¿Qué mutaciones contienen las nuevas variantes del SARS-CoV-2?

La mutación N501Y, que sustituye el aminoácido asparagina en la posición 501 de la espícula por una tirosina, es común a las tres variantes y produce un cambio de estructura en esta proteína que aumenta su capacidad de unión al receptor celular. Es como si afináramos una llave para que encajara mejor en su cerradura.

También en la espícula se ha identificado la mutación E484K, presente en las variantes brasileña y sudafricana. Todo apunta a que, además de favorecer la unión al receptor, podría hacer que el virus fuera peor neutralizado por los anticuerpos, aumentando así las reinfecciones o disminuyendo la eficacia de las vacunas.

El hallazgo de estas mutaciones en genomas virales aislados en distintos lugares del mundo, y que pertenecen a líneas evolutivas diferentes, es otro indicador de su posible ventaja sobre los virus que no las contienen.

Otra mutación interesante es la eliminación de los aminoácidos en posiciones 69 y 70 de la espícula. La mutación, que también fue detectada en virus aislados de infecciones masivas que tuvieron lugar en varias granjas de visones hace unos meses en Holanda y Dinamarca, demuestra cómo la propagación del virus en especies distintas de la humana puede favorecer la aparición de nuevas variantes más peligrosas para nosotros. En concreto, esta mutación parece actuar en sinergia con la N501Y, descrita anteriormente, aumentando aún más la afinidad por el receptor.

¿Es la variante británica más letal?

En estos últimos días se han generado dudas sobre si la variante británica es más letal en personas ancianas. La realidad es que cualquier variante más transmisible aumentará el número de muertos, no solo por el mayor número de infecciones, sino también por las mayores dificultades para tratar a los enfermos.

También hay gran preocupación sobre si la circulación de estas variantes afectará a la eficacia de las vacunas o a la frecuencia de reinfecciones, como se ha comentado en el caso de las variantes sudafricana y brasileña. Lo cierto es que la mayoría de los estudios sobre el efecto de los anticuerpos en estos virus se han realizado en ensayos in vitro, que no tienen en cuenta la compleja respuesta inmune que se genera en un organismo.

Si se llegara a confirmar la menor efectividad de las vacunas sobre estas variantes, no sería una debacle. Sencillamente, implicaría que las vacunas tendrían que ser actualizadas periódicamente en función de las cepas que estén en circulación en ese momento. Es algo habitual con el virus de la gripe, que incluso podría ser mucho más asumible con las nuevas vacunas de ARN. Una vez más asistimos a cómo la investigación científica es la mejor aliada para nuestra supervivencia.

*La autora es Investigadora Científica de los Organismos Públicos de Investigación. Especializada en evolución de virus, Centro de Astrobiología (INTA-CSIC)

https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2021/01/30/por-que-estan-apareciendo-ahora-tantas-variantes-del-sars-cov-2/
Qué vacuna contra el coronavirus deberías ponerte
Los expertos se enfocan en la prevención de enfermedades graves. La recomendación de Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas de EEUU y asesor de la Casa Blanca
Por Denise Grady
 centro de vacunación contra la enfermedad del coronavirus en el ayuntamiento del distrito 17 en París (Reuters)centro de vacunación contra la enfermedad del coronavirus en el ayuntamiento del distrito 17 en París (Reuters)

A primera vista, los resultados reportados el viernes, después de una larga anticipación por la prueba de la vacuna contra el coronavirus de Johnson & Johnson, quizá hayan sido decepcionantes. Su eficacia —la habilidad de prevenir una enfermedad moderada y severa— se ubicó en 72 por ciento en Estados Unidos, 66 por ciento en países de Latinoamérica y 57 por ciento en Suráfrica.

Esas cifras son mucho más bajas que las establecidas por Pfizer-BioNTech y Moderna, las dos primeras vacunas autorizadas para usarse de emergencia en Estados Unidos, las cuales reportaron una eficacia situada entre el 94 y 95 por ciento.

Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas del país y quien ahora es el jefe asesor médico del presidente Joe Biden en los temas sobre la pandemia de coronavirus, reconoció la notable diferencia el viernes en una rueda de prensa. “Si despertaras y dices: ‘Bueno, si voy a la puerta de la izquierda obtengo 94 o 95 por ciento, si voy a la puerta de la derecha obtengo el 72 por ciento’. ¿Cuál puerta elegirías?”, preguntó.

Pero Fauci aseguró que el indicador más crucial era la habilidad de prevenir una enfermedad grave, lo que se traduce en mantener a las personas fuera del hospital y evitar decesos. Y en ese aspecto, la vacuna de Johnson & Johnson reportó 85 por ciento en todos los países donde fue probada, incluido Sudáfrica, donde una variante del virus que se propaga rápidamente ha mostrado cierta habilidad para escapar de las vacunas.

Más importante que prevenir “algunos dolores y una garganta irritada”, explicó Fauci, es defenderse de enfermedades graves, especialmente en personas con afecciones subyacentes y adultos mayores, quienes tienen más probabilidades de enfermarse gravemente y morir a causa del COVID-19.

Anthony Fauci

“Si puedes prevenir una enfermedad grave en un alto porcentaje de individuos, eso aliviará en gran medida el estrés del sufrimiento humano y la muerte de esta pandemia que estamos observando, particularmente en este momento”, añadió Fauci. “Como todos sabemos, en las últimas semanas, nuestro sistema sanitario se ha visto afectado por el número de personas que requieren hospitalización, así como también cuidados intensivos”.

Francis Collins, director de los Institutos Nacionales de Salud, comparó la habilidad de prevenir enfermedades graves a los efectos de las vacunas contra la gripe, las cuales no siempre previenen completamente la influenza pero sí la hacen menos severa. “Lo misma cosa parece estar ocurriendo aquí, en una situación donde claramente esta variante del virus hace que sea un poco más difícil obtener la respuesta más fuerte que te gustaría obtener”, aseguró Collins. “Pero aun así, ante una enfermedad grave, se ve muy bien”.

La vacuna de Moderna también mostró alta eficacia, 100 por ciento, contra enfermedades graves. La de Pfizer-BioNTech también reportó cifras similares, pero el número total de casos severos en el estudio fue muy pequeño como para ser concluyente.

Pero los investigadores advierten que tratar de comparar la eficacia entre los nuevos estudios y los realizados antes puede ser engañoso, porque el virus está evolucionando rápidamente y hasta cierto punto las pruebas han estudiado diferentes patógenos.

“Tienes que reconocer que Pfizer y Moderna tienen una ventaja”, así lo expresó William Schaffner, un experto en enfermedades infecciosas de la Universidad Vanderbilt. “Hicieron sus ensayos clínicos antes de que las variantes de las cepas se volvieran muy evidentes. Johnson & Johnson estaba probando su vacuna no solo contra la cepa estándar sino que también tenían las variantes”.

La mejor manera de detener la propagación de las mutaciones y de prevenir que surjan otras nuevas es vacunar a la mayor cantidad de personas lo antes posible, según explican Fauci y otros investigadores. Los virus no pueden mutar al menos que se estén replicando, y no se pueden replicar a no ser que puedan entrar en las células. Mantenerlos fuera inmunizando a las personas puede detener el proceso.

Un trabajador sanitario administra una dosis de la vacuna contra la enfermedad del coronavirus (COVID-19) de Pfizer-BioNTech a una persona mayor en el Thornton Little Theatre gestionado por el Consejo de Wyre en Lancashire, Gran Bretaña 29 de enero de 2021. REUTERS/Molly Darlington

Además de las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna que ya se están usando en Estados Unidos, pronto otras tres estarán disponibles: las fabricadas por Novavax, Johnson & Johnson y AstraZeneca. El uso de la vacuna de AstraZeneca ya fue autorizado en el Reino Unido y otros países.

Se espera que la vacuna de Johnson & Johnson desempeñe un papel importante en todo el mundo, pero sobre todo en países de bajos y medianos ingresos, porque funciona solo con una dosis, es más o menos barata y es más fácil de almacenar y distribuir que las vacunas hechas por Pfizer-BioNTech y Moderna porque no comparte sus estrictos requisitos de congelación y refrigeración.

La gente que espera ser vacunada tal vez se pregunte si tendrá la opción de elegir entre las vacunas, y si debe resistir y esperar hasta que esté disponible la que mejor le parezca.

Paul Offit, un experto en vacunas en el Hospital Infantil de Filadelfia, declaró a CNN que si existiese un suministro abundante de las vacunas de Pfizer-BioNtech y Moderna, esas serían su primera elección debido a la mayor eficacia en general de estas.

Pero por ahora, no hay suficiente de esas vacunas.

Si no puede obtener la vacuna de Pfizer-BioNTech o la de Moderna, elegiría la inyección de Johnson & Johnson, aseguró Offit, siempre y cuando los datos que la compañía presentará a la Administración de Medicamentos y Alimentos sean tan buenos como los que reportó el viernes.

Offit dijo que el reporte de Johnson & Johnson acerca de la reducción de enfermedades graves era una ventaja poderosa. “Eso es lo que tú buscas”, añadió Offit. “Quieres estar alejado del hospital, alejado de la morgue”.

El médico señaló que la compañía también estaba estudiando un régimen de dos inyecciones, lo que podría aumentar la eficacia de la vacuna.

Las personas que elijan la vacuna de Johnson & Johnson deberían poder recibir de manera segura una vacuna Pfizer-BioNTech o Moderna más adelante si se necesita una inyección de refuerzo, agregó.

https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2021/01/31/que-vacuna-contra-el-coronavirus-deberias-ponerte/
COVID-19: el metabolismo sería protagonista en pacientes de riesgo
El modo en el que funciona en pacientes de complejidad como la diabetes, la obesidad, entre otros, permitiría detectar esta condición con premura. Los detalles
El mundo está plenamente comprometido con todos los aspectos de la pandemia de COVID-19, que ha afectado la salud y el bienestar de personas y naciones a escala mundialEl mundo está plenamente comprometido con todos los aspectos de la pandemia de COVID-19, que ha afectado la salud y el bienestar de personas y naciones a escala mundial

El mundo está plenamente comprometido con todos los aspectos de la pandemia de COVID-19, que ha afectado la salud y el bienestar de personas y naciones a escala mundial. La notable susceptibilidad de las personas con dolencias cardiovasculares (ECV), diabetes tipo 2 (DM2) y obesidad a casos graves de COVID-19, es evidente por el aumento de las tasas de hospitalización y mortalidad, lo que ha centrado la atención de la comunidad endocrina en la pandemia.

La mayor prevalencia de diabetes y obesidad y las altas tasas de resultados adversos en sujetos hospitalizados con COVID-19 plantean importantes cuestiones científicas con implicaciones clínicas inmediatas. Estas varían desde el grado, si lo hay, de una desregulación inmunológica desproporcionada, la importancia relativa de los mecanismos que predisponen a una mayor gravedad de la enfermedad, la duración de la diseminación viral, la respuesta a las vacunas, la importancia de optimizar el control metabólico y la seguridad, y los posibles beneficios de medicamentos utilizados, en personas con diabetes tipo 2 y obesidad.

Además, una avalancha de informes ha planteado múltiples hipótesis en competencia sobre la fisiopatología de la infección por SARS-CoV-2 en personas con diabetes y obesidad, que abarca el tracto gastrointestinal, el hígado, los islotes y el tejido adiposo, lo que genera incertidumbre en torno a la biología relevante y los mecanismos validados. Es comprensible que la mayoría de los informes en este campo en rápida evolución representen series de casos retrospectivos, a menudo informando asociaciones, sin controles aleatorios. Estos no tienen en cuenta de manera adecuada múltiples factores de confusión, datos faltantes, comparaciones estadísticas inapropiadas, informar datos dinámicos a menudo en un solo punto de tiempo, a veces aleatorio, y selección de puntos finales arbitrarios para un énfasis y análisis post hoc.

La proporción de personas con obesidad fue mayor en la cohorte LC28 en comparación con la cohorte que informó una duración más corta de los síntomas

Además, muchos estudios observacionales no definen de forma prospectiva los resultados primarios y secundarios y, a veces, no informan de forma exhaustiva los resultados predefinidos, centrándose en cambio en otros resultados que se consideran de interés después del análisis retrospectivo. Una nueva investigación a cargo de profesionales del Hospital Mt. Sinai Hospital de Toronto, Canadá, se ha centrado en cómo la infección por SARS-CoV-2 modifica la fisiopatología y los resultados clínicos de las personas con trastornos metabólicos ha avanzado sustancialmente durante el primer año de la pandemia de COVID-19. En ella se analizan las perspectivas clave de interés metabólico y traslacional general, centrándome en los datos científicos disponibles

Leer los números

Los datos disponibles se interpretan a través de una lente que se centra en las lagunas y limitaciones, lo que a menudo excluye conclusiones definitivas. “Las personas con diabetes u obesidad no muestran una mayor susceptibilidad a la infección por SARS-CoV-2”, sentencia el especialista Daniel Drucker, a cargo del documento. Sin embargo, la infección por COVID-19 da como resultado un aumento de las tasas de hospitalización y una mayor gravedad de la enfermedad en personas con diabetes tipo 1 (DT1), DT2 u obesidad.

Los síntomas de la enfermedad que persisten después de la resolución de la infección aguda por SARS-CoV-2 son comunes, pero están descritos de manera incompleta

Algunos informes ilustrativos destacan el alcance de estos hallazgos, con proporciones relativas que a menudo difieren entre los centros. El Consorcio Internacional de Infecciones Emergentes y Respiratorias Agudas Graves, que representa a docenas de países y varios continentes, informó 95.966 casos clínicos de COVID-19 (93,4%) con infección por SARS-CoV-2 confirmada en laboratorio) en la que la prevalencia de diabetes y obesidad fue del 17,4% y el 13,4%, respectivamente. En contraste, las tasas de diabetes y obesidad notificadas en 5.700 casos de COVID-19 en 12 hospitales de la ciudad de Nueva York desde el 1 de marzo hasta el 4 de abril de 2020 fueron mucho más altas, 33,8 y 41,7%, respectivamente. No es sorprendente que, en consonancia con los IMC de población más bajos en Asia, el IMC medio en 7.337 sujetos con COVID-19 en China fue 24,7 y 23,4 en personas con y sin DM2, respectivamente, lo que destaca aún más las diferencias poblacionales en el sobrepeso. y obesidad.

Lo que viene después

Los síntomas de la enfermedad que persisten después de la resolución de la infección aguda por SARS-CoV-2 son comunes, pero están descritos de manera incompleta. Una cohorte de observación prospectiva de 4.182 personas positivas para SARS-CoV-2 en Gran Bretaña, EE. UU. Y Suecia reveló síntomas persistentes durante más de 28 días en el 13,3% de los voluntarios del estudio. La proporción de personas con obesidad fue mayor en la cohorte LC28 en comparación con la cohorte que informó una duración más corta de los síntomas.

El número de síntomas informados en la primera semana de enfermedad, la edad avanzada y el sexo femenino fueron los predictores más fuertes del síndrome persistente post COVID. Además, los síntomas persistentes más allá de los 30 días del diagnóstico clínico de COVID-19 son más comunes en aquellos con enfermedad grave, sin embargo, el 14,3% de los encuestados en una población adulta general de EE. UU. con enfermedad leve de COVID-19 informan síntomas persistentes más de 30 días después.

El interrogatorio preliminar de las personas más de 90 días después de la hospitalización con un diagnóstico de COVID-19, que incluía una proporción sustancial de sujetos con diabetes y obesidad, reveló altos niveles de fatiga persistente, ansiedad y síntomas neurológicos. Entre los individuos seguidos en la atención médica domiciliaria después del alta del hospital después del COVID-19 en Nueva York, el riesgo de readmisión y muerte posterior fue mayor en las personas con complicaciones asociadas con la diabetes tipo 2. “Parece seguro que los estudios en curso de personas que se recuperan de la infección por COVID-19 tendrán más implicaciones directas para el subconjunto de personas con diabetes tipo 2 u obesidad que se recuperan de COVID-19”, sentencia Drucker.

El número de síntomas informados en la primera semana de enfermedad, la edad avanzada y el sexo femenino fueron los predictores más fuertes del síndrome persistente post COVID

El seguimiento de 1.733 personas con COVID-19 dadas de alta de un solo hospital en Wuhan durante 6 meses (12% con diabetes al ingreso) reveló 53 personas con un nuevo diagnóstico de diabetes, pero no se informaron otros resultados desproporcionados en la cohorte con diabetes.

El giro de los sistemas de atención médica mundial hacia la atención aguda por COVID-19, junto con los edictos domiciliarios, ha retrasado previsiblemente el diagnóstico y el tratamiento de muchas enfermedades médicas complejas, incluida la diabetes tipo 2. Si bien la telemedicina ha apoyado ampliamente el tratamiento de las personas con diabetes tipo 2, no reemplaza por completo a la medicina de atención primaria tradicional. El análisis de 1.709 prácticas generales del Reino Unido en una base de datos electrónica reveló tasas reducidas de pruebas relacionadas con la diabetes (% HbA1c), reducciones sustanciales en los nuevos diagnósticos de diabetes tipo 2 y aumento de la mortalidad asociada a la diabetes tipo 2 del 1 de marzo al 10 de julio de 2020 .

Aprender entrelíneas

La mayor prevalencia de obesidad, diabetes y factores de riesgo cardiovascular en personas hospitalizadas con enfermedad grave por COVID-19 ha generado un interés considerable en los aspectos metabólicos de la fisiopatología inducida por el SARS-CoV-2.

Este documento reúne conceptos que informan cómo los trastornos metabólicos y sus comorbilidades modifican la susceptibilidad, la historia natural y el tratamiento potencial de la infección por SARS-CoV-2, con un enfoque en la biología humana.

La mayor prevalencia de obesidad, diabetes y factores de riesgo cardiovascular en personas hospitalizadas con enfermedad grave por COVID-19 ha generado un interés considerable

Se advierte sobre los nuevos datos que informan sobre la predisposición genética, la epidemiología, las respuestas inmunitarias, la gravedad de la enfermedad y la terapia de COVID-19 en personas con obesidad y diabetes.

Las relaciones emergentes de los trastornos metabólicos con las respuestas inmunitarias inducidas por virus y la persistencia viral, y la importancia putativa de la expresión de ACE2 en los islotes y adiposos, el control glucémico, el metabolismo del colesterol, y se revisan los medicamentos para reducir la glucosa y los lípidos, prestando atención a las controversias y las cuestiones no resueltas.

“El rápido progreso en estas áreas informa nuestra creciente comprensión de la infección por SARS-CoV-2 en personas con diabetes y obesidad, al tiempo que refina las estrategias terapéuticas y las prioridades de investigación en esta población vulnerable”, concluye el autor del documento.

https://www.infobae.com/america/tendencias-america/2021/01/31/covid-19-el-metabolismo-seria-protagonista-en-pacientes-de-riesgo/
Alarma generalizada: Irán se presume a solo unas semanas de un arma nuclear

Se llamó la atención sobre el patrocinio del terrorismo por parte de Irán por la explosión frente a la embajada de Israel en Delhi el viernes 29 de enero, sin restarle mérito a la primera prioridad de la administración Biden: lidiar con el rápido avance de Teherán hacia una bomba nuclear. La alarma por la posible explosión de Irán de una bomba en unas semanas se registró con fuerza en Washington, París y Jerusalén.

El asesor de seguridad nacional del presidente Joe Biden, Jake Sullivan (ver imagen), dijo el viernes que el "otro mal comportamiento de Irán, su capacidad de misiles balísticos, apoyo a terroristas y agresiones", tendría que dejarse de lado por ahora, para abordar " una prioridad temprana crítica: "Llamó a esto como la" escalada de la crisis nuclear a medida que se acercan a tener suficiente material fisionable para un arma nuclear ".

La Casa Blanca nombró el viernes a Robert Malley, arquitecto del acuerdo nuclear original con Irán, negociado por la administración Obama, como enviado a la República Islámica. Pero mientras tanto, los bombarderos nucleares estadounidenses B-52 siguieron volando sobre el Golfo después de la transición de Donald Trump a Biden. El nuevo presidente está probando claramente una estrategia de Irán de dos vías: un impulso a la diplomacia y la disuasión militar.

Y en París, el presidente francés dijo que quedaba “muy poco tiempo” para evitar que Teherán tuviera un arma nuclear. También enfatizó la necesidad de agregar a Arabia Saudita a las posibles conversaciones nucleares.

Teherán respondió el sábado al descartar cualquier enmienda del acuerdo nuclear de 2015 como "no negociable" y declarar a las partes que lo firmaron [Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido, China y Alemania] como "inmutables".

El presidente Donald Trump sacó a Estados Unidos del acuerdo nuclear en 2018 después de que Irán fue atrapado en violaciones, incluida la producción de centrifugadoras avanzadas para acelerar el enriquecimiento de uranio más allá de los límites prescritos y el desmantelamiento de los bloques en el reactor de plutonio, para asegurar una segunda fuente de material fisionable. material para su programa de armas nucleares. La eliminación total de los términos del acuerdo comenzó después de la salida de Estados Unidos, tras lo cual Trump aumentó las sanciones hasta su punto de "máxima presión".

Teherán quiere que se eliminen esas sanciones como primer paso antes de entablar negociaciones. Este mes, Irán cambió el enriquecimiento de uranio al 20 por ciento en la planta nuclear subterránea Fordow de Irán, un nivel proscrito por el acuerdo de 2015.

El jefe de Estado Mayor de Israel, el teniente general Aviv Kochavi, provocó un animado discurso con su tajante afirmación la semana pasada de que volver al acuerdo nuclear original sería malo y erróneo, incluso con mejoras. Continuó declarando que Irán estaba a solo meses, si no semanas, de un arma nuclear. "A la luz de este análisis fundamental", dijo, "he dado instrucciones a las Fuerzas de Defensa de Israel para que preparen una serie de planes operativos, además de los que ya están en marcha". Añadió: "Dependerá del liderazgo político, por supuesto, decidir sobre la implementación, pero estos planes deben estar sobre la mesa".

El portavoz de las FDI admitió más tarde que, de manera más inusual, el general había hablado por iniciativa propia, sin que el primer ministro de Defensa lo solicitara. Fuentes militares dijeron que se había sentido personalmente obligado a emitir una advertencia contra lo que consideraba un peligro para la seguridad nacional, como la amenaza iraní. La advertencia estaba dirigida a Teherán y al público israelí, se dijo, no a los estadounidenses.

Pero Kochavi transmitió sus puntos de vista al general Kenneth McKenzie, jefe del Comando Central de Estados Unidos, cuando se reunieron durante su visita a Israel a fines de la semana pasada. Y el general estadounidense decidió pasar dos horas antes de partir el viernes con el director del Mossad, Yossi Cohen, para una actualización exhaustiva de inteligencia sobre la situación en Irán, en línea con la vía activa de intercambio de inteligencia entre Estados Unidos e Israel relacionada con Irán.

https://www.debka.com/wide-alarm-iran-presumed-just-weeks-away-from-a-nuclear-weapon/

sábado, 30 de enero de 2021

Los gobiernos firman acuerdos secretos para obtener vacunas contra el coronavirus: esto es lo que ocultan
Los detalles de los contratos con las farmacéuticas son, en su mayoría, confidenciales
Por Matt ApuzzoSelam Gebrekidan

 Personas vacunadas esperan para asegurarse de que no tienen ningún efecto secundario antes de abandonar un centro de vacunación contra la COVID-19 en Berlín, el 30 de diciembre de 2020. (Lena Mucha/The New York Times)Personas vacunadas esperan para asegurarse de que no tienen ningún efecto secundario antes de abandonar un centro de vacunación contra la COVID-19 en Berlín, el 30 de diciembre de 2020. (Lena Mucha/The New York Times)

Cuando los miembros del Parlamento Europeo se reunieron este mes para leer el primer contrato públicamente disponible para la compra de vacunas contra el COVID-19, notaron que faltaba algo. De hecho, faltaban muchas cosas.

¿El precio por dosis? Censurado
¿El calendario de entrega? Censurado
¿La cantidad de dinero pagado por adelantado? Censurada.

Y ese contrato, entre la empresa farmacéutica alemana CureVac y la Unión Europea, es considerado no de los más transparentes del mundo.

Los gobiernos han decantado miles de millones de dólares para ayudar a las compañías farmacéuticas a desarrollar vacunas y están gastando miles de millones más para comprar dosis. Pero los detalles de esos acuerdos siguen siendo en su mayoría secretos. Los gobiernos y las organizaciones de salud pública han consentido las exigencias de las farmacéuticas de mantener los pormenores en secreto.

Apenas han transcurrido algunas semanas desde el inicio de la campaña de vacunación, pero ese secretismo ya está dificultando el proceso de rendición de cuentas. Las compañías farmacéuticas Pfizer y AstraZeneca anunciaron hace poco que no iban a poder cumplir con sus objetivos de entrega en Europa, lo que ha causado una preocupación generalizada debido a la propagación de las variantes peligrosas del virus. No obstante, los términos de sus contratos siguen siendo secretos muy bien guardados, lo que complica interrogar a los funcionarios de la compañía o del gobierno sobre responsabilidades o soluciones.

Sin embargo, los documentos disponibles sugieren que las compañías farmacéuticas exigieron y obtuvieron plazos de entrega flexibles, protección de patentes e inmunidad de ser responsabilizados si algo sale mal. En algunos casos, los países tienen prohibido donar o revender las dosis, una prohibición que podría obstaculizar las iniciativas de llevar vacunas a los países pobres.

Los gobiernos están firmando al menos tres tipos de acuerdos de vacunas: algunos les compran directamente a las empresas farmacéuticas. Otros compran a través de organismos regionales como la Unión Europea o la Unión Africana. Muchos recurrirán al Fondo de Acceso Global para Vacunas COVID-19 (COVAX, por su sigla en inglés), una alianza de más de 190 países que está comprándoles a las farmacéuticas con el objetivo de que las vacunas estén disponibles en todo el mundo —en especial en los países pobres— de manera gratuita o a un costo reducido. Algunos gobiernos han firmado acuerdos tanto con fabricantes como con COVAX.

A pesar del secretismo, algunos documentos gubernamentales y normativos, declaraciones públicas, entrevistas y deslices ocasionales han revelado algunos detalles clave sobre los acuerdos de vacunas. 

Esto es lo que sabemos hasta el momento.

Los gobiernos ayudaron a crear las vacunas

Desarrollar vacunas es una tarea arriesgada. Las compañías rara vez invierten en la fabricación hasta que están seguras de que sus vacunas son eficaces y pueden obtener la aprobación del gobierno. Esa es parte de la razón por la que suele tomar tanto tiempo desarrollarlas y distribuirlas.

Para acelerar este proceso, los gobiernos —principalmente los de Europa y Estados Unidos— y organizaciones sin fines de lucro como la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI, por su sigla en inglés), absorbieron parte o la totalidad de ese riesgo.

Estados Unidos, por ejemplo, se comprometió a destinar hasta 1600 millones de dólares para ayudar a la empresa Novavax, con sede en Maryland, a desarrollar su vacuna contra el coronavirus, según documentos normativos. La CEPI aportó hasta 400 millones de dólares en subvenciones y préstamos sin intereses.

Otras empresas han recibido incluso más ayuda. La compañía de biotecnología de Massachusetts, Moderna, no solo utilizó tecnología desarrollada por el gobierno como la base de su vacuna, sino que también recibió cerca de mil millones de dólares en subvenciones gubernamentales para desarrollar el medicamento. Luego, en agosto, el gobierno realizó un pedido inicial de la vacuna por 1500 millones de dólares. La compañía ha dicho que el proyecto fue pagado en su totalidad por el gobierno federal.

Este tipo de acuerdos se diseñaron para ayudar a las empresas a poner en marcha la fabricación y cubrir costos como los de las pruebas clínicas.

Un trabajador sanitario administra una inyección de la vacuna Moderna COVID-19 a una mujer en un centro de vacunación emergente operado por SOMOS Community Care durante la pandemia de la enfermedad del coronavirus (COVID-19) en Manhattan en la ciudad de Nueva York, Nueva York, Estados Unidos, 29 de enero de 2021. REUTERS


Pero las empresas se quedarán con las patentes

A pesar de las enormes inversiones de los contribuyentes, normalmente las empresas farmacéuticas son propietarias absolutas de las patentes. Eso significa que las compañías pueden decidir cómo y dónde se fabrican las vacunas y cuánto cuestan. Como se explica en el contrato de CureVac, la compañía “tendrá derecho a explotar de manera exclusiva” esos derechos de propiedad.

Esto ha sido motivo de discordia durante meses. Una coalición de países, liderada por India y Sudáfrica, ha solicitado a la Organización Mundial del Comercio que ceda los derechos de propiedad intelectual para que los fabricantes de medicamentos genéricos puedan comenzar a producir las vacunas. La Organización Mundial de la Salud ha respaldado esta idea, pero ha sido prácticamente condenada por la oposición de Estados Unidos y Europa, cuyas farmacéuticas afirman que las patentes —y las ganancias derivadas de ellas— son el sustento de la innovación.

“Los gobiernos están creando una escasez artificial”, dijo Zain Rizvi del grupo de monitoreo Public Citizen. “Cuando los ciudadanos financian el conocimiento requerido para poner fin a una pandemia, eso no debería permanecer en secreto”.

Los precios variarán

Uno de los términos clave de los contratos de las vacunas —el precio por dosis— está censurado con frecuencia en las versiones públicas de los contratos gubernamentales. Las empresas lo consideran un secreto comercial. Algunas farmacéuticas han incluido cláusulas en sus contratos de suministro que les permiten suspender las entregas si los países revelan el precio.

Al insistir en que sus precios sigan siendo confidenciales, los fabricantes tienen la ventaja sobre los negociadores de los gobiernos, que no saben cuánto están pagando los otros países.

Aunque los gobiernos aceptaron esa disposición, algunas filtraciones e informes oficiales muestran algunas de las disparidades. Según informes de los medios, la Comisión Europea pagó 2,19 dólares por cada dosis de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y AstraZeneca, mientras que Sudáfrica pagó más del doble, 5,25 dólares.

Las compañías farmacéuticas no respondieron a las solicitudes para ver los contratos no censurados o explicar por qué era necesario el secretismo. Un portavoz de Moderna se limitó a señalar un documento normativo que decía que el contrato “contiene términos y condiciones habituales”.

Es por eso que el mes pasado hubo tanto revuelo cuando un funcionario belga reveló por error una lista de precios, que mostraba que los contribuyentes estadounidenses estaban pagando 19,50 dólares por dosis de la vacuna Pfizer, mientras que los europeos pagaban 14,70 dólares.

Las donaciones y las reventas están restringidas

Los activistas de salud pública les han pedido a los países ricos —que prácticamente han acaparado el mercado de las primeras dosis— que donen o vendan vacunas a los países pobres. Sin embargo, los contratos podrían restringir la capacidad de los compradores para exportar dosis, lo que podría reducir las ventas de las compañías farmacéuticas.

El contrato de CureVac, por ejemplo, les prohíbe a los países europeos revender, exportar o donar dosis —incluso a COVAX— sin autorización de la empresa. Algunos contratos en Estados Unidos tienen restricciones similares.

Las vacunas llegarán cuando las empresas lo decidan

Los tiempos de entrega se consideran información patentada, por lo que no existen puntos de referencia públicos con los que medir a una compañía.

Esto ha sido más evidente en la pelea de la Unión Europea con AstraZeneca por el anuncio que hizo la compañía de que no iba a poder entregar la cantidad esperada de dosis en el primer trimestre de este año. Las autoridades europeas afirman haber recibido garantías específicas contractuales para esas entregas. La compañía dice que solo prometió hacer su mejor esfuerzo para alcanzar esos objetivos.

Los funcionarios europeos, que al principio acordaron mantener el contrato en secreto, ahora le están pidiendo a la compañía que lo haga público. A menos que eso suceda, no hay manera de determinar quién es el responsable.

Pero no hay duda de que las farmacéuticas se han forjado un amplio margen de maniobra para un lanzamiento tan ambicioso y complicado como este. El contrato de CureVAc dice que las fechas de entrega (todas censuradas) deben considerarse como estimaciones. “En las fechas de entrega estimadas podría no haber ningún producto disponible o solo volúmenes reducidos del producto”, dice el contrato. Existen disposiciones similares en otros contratos.

Casi todos los fabricantes de vacunas les han dicho de manera similar a los inversores que tal vez no alcancen sus objetivos. “Es posible que no podamos crear o ampliar la capacidad de producción a tiempo”, advirtió Pfizer en un documento corporativo en agosto.

Esa incertidumbre ha frustrado a los funcionarios de salud. Cuando Pfizer le dijo hace poco a Italia que iba a reducir de manera temporal las entregas en un 29 por ciento, el gobierno afirmó estar considerando llevar a la compañía a juicio. Si esa demanda se materializa, se podrían hacer públicos algunos detalles del contrato de la Unión Europea con Pfizer, el cual permanece en total secreto.

“En un momento dado llegaron a prometer más vacunas o vacunas más rápidas”, dijo Steven Van Gucht, el principal experto del virus del gobierno belga. “Y al final no pudieron cumplir”.

Las empresas están protegidas de la responsabilidad por daños

En Estados Unidos, las compañías farmacéuticas están protegidas de casi toda responsabilidad si sus vacunas no funcionan o causan efectos secundarios graves. El gobierno amparó a los fabricantes de medicamentos para tratar el COVID-19 bajo la Ley de Preparación Pública ante Emergencias, una ley de 2005 destinada a acelerar el acceso a fármacos durante emergencias sanitarias.

Eso significa que las personas no pueden demandar a las compañías, incluso en casos de negligencia o imprudencia. Las únicas excepciones son casos de “abuso intencional” comprobado.

Las compañías farmacéuticas están buscando exenciones de responsabilidad similares en las negociaciones con otros países. Los negociadores europeos se han negado a conceder tales solicitudes. COVAX también insiste en que los países acepten toda la responsabilidad como parte de sus contratos.

El contrato entre CureVac y la Unión Europea protege a la empresa de gran parte de la responsabilidad, pero con varias excepciones. Esas excepciones están censuradas.


https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2021/01/30/los-gobiernos-firman-acuerdos-secretos-para-obtener-vacunas-esto-es-lo-que-ocultan/
Las nuevas variantes del COVID-19 desafían a las vacunas: ¿está más lejos el fin de la pandemia?
Los principales laboratorios se esfuerzan por chequear si sus desarrollos para prevenir el nuevo coronavirus siguen siendo efectivos ante la aparición de mutaciones del virus. ¿Es posible alcanzar la inmunidad de rebaño con tantas cepas al acecho?
El tema de las nuevas cepas es todo un desafío: no se conoce el impacto de cada una de ellas, su agresividad, capacidad de diseminación ni reacción frente a las vacunas (Shutterstock)
El tema de las nuevas cepas es todo un desafío: no se conoce el impacto de cada una de ellas, su agresividad, capacidad de diseminación ni reacción frente a las vacunas (Shutterstock)

La carrera científica y farmacéutica en busca de una vacuna segura y eficaz para prevenir el COVID-19 llegó a su fin con la aprobación del desarrollo de los laboratorios Pfizer y BioNTech en el Reino Unido, allá por principios de diciembre de 2020.

A eso le siguió la autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), que a los pocos días también avaló el uso de emergencia de la vacuna de Moderna, y luego vino el visto bueno de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) para ambas formulaciones. Finalmente, la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca también obtuvo el aval de las principales agencias reguladoras. Y algunos países aprobaron el uso de la vacuna Sputnik V del Instituto Gamaleya de Rusia, o las de origen chino del laboratorio Sinopharm y Sinovac.

Sin embargo, la aparición de nuevas variantes del SARS-CoV-2 volvió a encender las alarmas del mundo de la ciencia, que otra vez se vio interpelado por el virus que tiene al mundo en vilo hace más de un año. El desafío, ahora, era averiguar si las vacunas aprobadas serían igual de eficaces ante las diferentes mutaciones del patógeno.

En paralelo, también se amplificó la urgencia de inmunizar a la mayor cantidad de personas con las vacunas actuales lo más rápido posible.

“Necesitamos redoblar las medidas de salud pública. Cuanto menos se propague un virus, menos mutará”. Para Anthony S. Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los EEUU, “es necesario vacunar a la mayor cantidad posible de personas con las vacunas actuales disponibles y prepararse para la eventualidad potencial de que se tengan que actualizar en el futuro”.

Consultada por Infobae, la médica especialista en medicina interna e infectología María Fernanda Rombini (MN 97087) detalló que las variantes que preocupan y despiertan la atención y preocupación de la comunidad científica son tres.


“En el Reino Unido apareció una nueva variante denominada B.1.1.7 con una cantidad inusualmente elevada de mutaciones. Esta variante se propaga con mayor facilidad y rapidez que las otras -comenzó a explicar-. Actualmente, no hay evidencia de que provoque manifestaciones más graves de la enfermedad o mayor riesgo de muerte. Esta variante se detectó por primera vez en septiembre de 2020 y ahora registra una alta prevalencia en Londres y el sudeste de Inglaterra”. Desde entonces, se la detectó en numerosos países en todo el mundo, como los Estados Unidos, Canadá y Argentina.
Las vacunas de Moderna y Pfizer-BioNTech son especialmente adecuadas para actualizaciones rápidas, ya que ambas usan material genético llamado ARN mensajero que actúa como un software (EFE)

En Sudáfrica, en tanto, apareció otra variante denominada 1.351, que fue detectada en octubre de 2020 y comparte algunas mutaciones con la variante detectada en el Reino Unido. Se registraron casos provocados por esta variante fuera de Sudáfrica y ya se la detectó en 20 países, entre ellos Francia y Alemania.

“En Brasil apareció una variante denominada P.1, la cual fue identificada en cuatro viajeros provenientes de Brasil a quienes se les realizó una prueba de detección durante la evaluación de rutina en el aeropuerto de Haneda fuera de Tokio, Japón -continuó la coordinadora médica en Helios Salud-. Esta variante contiene una serie de mutaciones adicionales que podrían afectar su capacidad de ser reconocida por los anticuerpos”. Esta variante hasta el momento sólo se identificó en Brasil, Japón y Corea del Sur.

Y tras señalar que “las mutaciones que más preocupan son dos: N501Y y E484K, ya que afectan a la espícula del coronavirus entre otras, la llave con la que el virus entra en las células humanas”, Rombini destacó que “la primera se asocia a una mayor transmisibilidad del coronavirus y está presente en las tres variantes. La mutación E484K se relaciona con una mayor capacidad del virus para evadir al sistema inmunológico y está presente en la variante sudafricana y la brasileña”.

La aparición de las variantes planteó el fantasma de que la generación actual de vacunas podría volverse obsoleta antes de que se hayan implementado por completo.

La evidencia emergente, aunque todavía es parcial, disipa algunos de esos temores. Un estudio publicado esta semana, antes de la revisión por pares, sugiere que la vacuna de Moderna probablemente protegerá contra las variantes detectadas por primera vez en Gran Bretaña y Sudáfrica. Un estudio de Pfizer-BioNTech publicado la semana pasada encontró que su vacuna probablemente protege contra la variante británica. Esos hallazgos se suman a un creciente cuerpo de experimentos que prueban suero sanguíneo rico en anticuerpos de personas vacunadas contra nuevas mutaciones, con resultados en gran medida alentadores.

Pero el estudio de la vacuna Moderna contiene una clara señal de advertencia: aunque los anticuerpos que combaten enfermedades parecían funcionar contra la variante sudafricana, esa eficacia disminuyó. Eso llevó a la compañía a diseñar una nueva vacuna potencial que podría agregarse al régimen actual de dos dosis si fuera necesario, que pronto se probará en ensayos en humanos. Moderna también probará una tercera dosis de su vacuna actual para ver si acelerar la respuesta inmune de una persona contra la versión original del coronavirus podría ayudar a proteger contra la variante.

Un número cada vez mayor de científicos anticipa la posible necesidad de reiniciar periódicamente las vacunas contra el coronavirus, similar a una vacuna anual contra la gripe (Shutterstock)

“El virus está cambiando de franja, y cambiaremos para asegurarnos de que podamos vencer al virus donde se dirige”, dijo el presidente de Moderna, Stephen Hoge, en una reciente entrevista.


Para el médico infectólogo Lautaro De Vedia (MN 70640), “el tema de las nuevas cepas es todo un desafío: no se conoce el impacto de cada una de ellas, su agresividad, capacidad de diseminación ni reacción frente a las vacunas; es un conocimiento que deberá irse desarrollando a lo largo del tiempo con mucha vigilancia epidemiológica”.

“El desafío central hoy en día es que el virus sigue mutando y circulando y el potencial riesgo es que se transforme en otro virus”, apuntó a su turno el médico infectólogo Roberto Debbag (MN 60253), quien analizó que “esa es una carrera que está teniendo el virus en sí mismo, modificándose y generando variantes de mutación cuya meta final es transformarse en otro virus, que ojalá no ocurra, pero lo cierto es que el SARS-CoV-2 va adquiriendo velocidad en la generación de nuevas variables”.

Consultada sobre si alguna de las vacunas aprobadas está mejor preparada para introducir cambios en su formulación ante los retos que suponen las nuevas cepas, Rombini aseguró que “los expertos dedicados a vacunas en el mundo, no creen en principio que las vacunas desarrolladas resulten menos eficaces contra las nuevas variantes”. “La mayoría de las vacunas inducen anticuerpos neutralizantes contra varias zonas de la proteína S, además de activar la inmunidad celular, así que parecería improbable que una mutación pueda cambiar la efectividad de las vacunas pero aún faltan datos”, señaló.

Para ella, “si eventualmente estas mutaciones alteraran la eficacia de las vacunas, probablemente aquellas que utilizan la tecnología ARNm (Pfizer/BioNTech, Moderna) o vectores virales no replicativos (Sputnik, AstraZeneca/Oxford) serían las que con mayor facilidad podrían adecuarse a las nuevas variantes”. “Es muy importante la vigilancia epidemiológica constante. Hasta ahora podemos decir que todas las vacunas podrían responder a estas variantes que están circulando, pero podría ocurrir que aparezca otra mutación que sí las afecte”, enfatizó.

Epidemiólogos, infectólogos y especialistas de salud pública intentaron pronosticar cuándo será el final de la pandemia que va camino a cumplir un año de declarada (Reuters)

En la misma línea, De Vedia señaló que “las vacunas tienen diferentes vectores pero todas apuntan al mismo objetivo”. “No percibo hasta el momento si alguna puede ser más eficaz para las nuevas variantes; habrá que verlo en base a la experimentación y los estudios epidemiológicos”, consideró el experto del Hospital Muñiz y ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología (Sadi), al tiempo que destacó que “otro dato que hay que tener en cuenta es el desplazamiento de las cepas, de los distintos linajes: con una vacuna se evita uno, pero tal vez favorecemos la aparición de nuevos y haya que hacer como con la vacuna de la neumonía, que cada tanto hay que incorporar cambios en su composición porque se ven menos casos de la enfermedad pero los que se ven son por nuevas cepas que no están cubiertas por las vacunas”.

De todos modos, para De Vedia, “no hay que perder la visión favorable de las vacunas y el hecho que las vacunas funcionen permite enfrentar al virus de mejor manera y con menos daño para la población, ya que un nuevo linaje del patógeno ya no se enfrentará con una inmunidad cero sino con distintos grados de inmunidad”.

En este punto, según Debbag, “las vacunas de ARNm pueden modificar su formulación para nuevas variantes y tener vacunas de seis a ocho semanas”. “Las más fáciles de producir con las de ARNm, que en un futuro van a poder transmitir esos cambios vía sistemas informáticos a otros países para cambiar la producción; este es el futuro de estas nuevas tecnologías”, aseguró.

Es que las vacunas Moderna y Pfizer-BioNTech son especialmente adecuadas para actualizaciones rápidas. Ambos usan material genético llamado ARN mensajero que actúa como un software, instruyendo a las células del cuerpo sobre cómo construir la proteína de pico que se encuentra en el exterior del coronavirus. Para actualizar las vacunas, los científicos deben volver a escribir el software para bloquear el nuevo objetivo.

La evidencia emergente muestra la necesidad de desplegar las vacunas actuales lo más rápido posible, una campaña que se aceleró notablemente en los Estados Unidos durante la última semana, con más de 1 millón de inyecciones administradas cada día desde el martes pasado, según datos del Washington Post.

Un número cada vez mayor de científicos anticipa la posible necesidad de reiniciar periódicamente las vacunas contra el coronavirus, similar a una vacuna anual contra la gripe, para brindar un impulso de inmunidad adaptado a las nuevas variantes.

"Que la población pueda acceder rápidamente a las vacunas con equidad y con alta tasa de vacunación en forma rápida sin duda será el principio del fin de la pandemia" (Shutterstock)

- ¿Es posible que haya que pensar en una vacuna anual como la de la gripe para cubrir las mutaciones del virus?

- Rombino: No se sabe aún cuánto dura la protección que brindan estas vacunas porque se necesitan para esto investigaciones más prolongadas. Por eso, los estudios siguen en curso.

Al estudiar los anticuerpos de personas que tuvieron COVID-19, se observó que la inmunidad se va perdiendo con el tiempo. Por lo tanto, algunos especialistas piensan que es posible que las vacunas deban aplicarse de forma anual o semestral Esto se establecerá más adelante y hoy no está definido

- De Vedia: Es posible, no lo descarto. Estamos viendo cada vez más pacientes que se reinfectan, con mayor o menor severidad, aunque no en todos los casos se establece si es la misma cepa o una nueva variante, así que eso habrá que ir viéndolo.

Tampoco se sabe la duración de la inmunidad de las vacunas porque no tienen tiempo de experimentación. Hay que pensar que estamos utilizando vacunas que no llevan ni un año de uso, así que por la durabilidad de la inmunidad y por la capacidad de las vacunas de abarcar a distintos linajes no sabemos si será necesaria una vacuna anual.

- Debbag: Sin ninguna duda, ya se sabe que si los títulos de anticuerpos de estas vacunas empiezan a caer no son vacunas que van a proteger de por vida porque, al igual que la inmunidad natural que ocurre al contraer la enfermedad, se pierde con el tiempo por lo que definitivamente será una vacuna periódica.

Epidemiólogos, infectólogos y especialistas de salud pública intentaron pronosticar cuándo será el final de la pandemia que va camino a cumplir un año de declarada. Elaboraron multitud de modelos matemáticos basados en el conocimiento científico previo, y hasta se valieron del uso de inteligencia artificial, pero el SARS-CoV-2 parece escapar a todo modelo epidemiológico conocido.

Por eso, para finalizar, Infobae quiso saber si es posible alcanzar la inmunidad de rebaño con tantas nuevas variantes al acecho, y en ese sentido qué es lo que efectivamente marcará el fin de la pandemia.

De Vedia consideró que “entre las vacunas que ya se están aplicando y la inmunidad natural que adquieren los infectados a las distintas cepas va lográndose inmunidad colectiva”. “Es una historia que no está escrita y la estamos escribiendo”, opinó sobre todas las incertidumbres que aún el tema genera en la comunidad científica.

“Que la población pueda acceder rápidamente a las vacunas con equidad y con alta tasa de vacunación en forma rápida sin duda será el principio del fin de la pandemia”. Debbag consideró que “si se atrasan países en los acuerdos seguramente se puede perder la oportunidad de controlar la pandemia”.

Para Rombini, “la historia y los precedentes enseñaron que es posible controlar pandemias, pero no es fácil, y no es posible hacerlo en un corto tiempo. Se requiere de un esfuerzo en común tanto de gobiernos como de población”.

“Durante los últimos días se inició la vacunación a nivel global para parar la actual pandemia por coronavirus, pero los programas de vacunación deberían estar bien coordinados y explicados -sostuvo-. Existe un alto porcentaje de personas que aún dudan frente a la vacunación y estos obstáculos dificultan la erradicación de la enfermedad a corto plazo”.

Y tras considerar que “es importante que todos sigamos usando todas las herramientas disponibles para ayudar a detener esta pandemia mientras aprendemos más acerca de cómo funcionan las vacunas contra el COVID-19 en condiciones reales”, recordó las únicas medidas de prevención probadas, eficaces y conocidas hasta ahora: “Cubrirse la boca y la nariz con un tapaboca/barbijo al estar con otras personas, mantenerse al menos a dos metros de distancia de los demás, evitar las multitudes y lavarse las manos con frecuencia”.

https://www.infobae.com/america/tendencias-america/2021/01/30/las-nuevas-variantes-del-covid-19-desafian-a-las-vacunas-esta-mas-lejos-el-fin-de-la-pandemia/
El método “10-4”: las claves del modelo israelí que aplicaría la ciudad de Buenos Aires para volver a las aulas
El esquema diseñado por científicos de Israel se aprovecha de uno de los “puntos débiles” del Covid-19. Cómo se implementaría en la Ciudad una vez que se reanuden las clases presenciales
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Por la curva de casos en aumento, la ciudad de Buenos Aires todavía no puede precisar cuándo comenzará la vuelta a las aulas. Principios de agosto, la fecha donde se reabrirán las escuelas en casi todo el país, parece una quimera para el área metropolitana. Si bien no hay definiciones en el cuándo, sí empieza a delinearse el cómo. La modalidad de regreso seguiría el método israelí.

El modelo se conoce como “10-4”. Fue desarrollado por los científicos Uri Alon y Ron Milo, profesores de biología computacional y de sistemas en el Instituto de Ciencias Weizmann. El esquema se sustenta en las mismas propiedades del Covid-19: ataca lo que consideran uno de sus “puntos débiles”.

La regla se apoya en el período de latencia del virus. Es decir, en el lapso que transcurre entre que una persona se contagia y pasa a ser contagiosa para los demás. Ese tiempo se calcula en tres días y de ahí surge el modelo: 4 días en la escuela y 10 días de confinamiento.

Aplicado a las escuelas, y al caso particular de la ciudad de Buenos Aires, implica dividir a los cursos en dos de la siguiente manera:

-El grupo A asiste a la escuela en la primera semana de lunes a jueves, mientras el grupo B está en aislamiento.


-El grupo B asiste a la escuela en la segunda semana, también de lunes a jueves, mientras ahora el grupo A está en confinamiento.

-En la tercera semana retorna al aula el grupo A, en la cuarta es de vuelta el turno del grupo B y así sucesivamente.

-Los viernes son días libres en la escuela. Ni el grupo A ni el grupo B concurren. Sería el día destinado a la desinfección.

-En los días fuera de la escuela se continuará con los mecanismos de enseñanza a distancia.

La regla no es azarosa. Una vez dejado atrás el período de latencia, los chicos ya estarían en el hogar, cumpliendo el aislamiento. Por lo cual, estiman, las chances de que el virus se esparza en el aula se reducen drásticamente. Superados los 10 días en el hogar se completará el ciclo de dos semanas del Covid-19. De ese modo, ya podrían volver a las escuelas sin riesgos.La mayoría de los países europeos optó por reducir el tamaño de sus cursos (AFP)

“Los modelos que creamos en el Instituto Weizmann de Israel predicen que este ciclo de dos semanas puede reducir el número reproductivo del virus -el número promedio de personas infectadas por cada persona infectada- por debajo de uno. Por lo tanto, un ciclo 10-4 podría suprimir la epidemia al tiempo que permite una actividad económica sustentable”, afirman los científicos israelíes en un artículo que escribieron para The New York Times.

El método, explican los expertos, busca bajar el número de reproducción básica (R0), que mide a cuántas personas un infectado le transmite el virus en promedio. Cuando el indicador es mayor a 1, implica que la curva de contagios arroja un aumento exponencial. Una vez que se logra disminuir por debajo de 1, se empieza a controlar la pandemia.

En el Área Metropolitana de Buenos Aires hay distintas estimaciones, pero todas dan por encima de 1. experto: “El modelo de Israel en una población que tiene circulación comunitaria no va a eliminar la propagación del virus, pero tal vez ralentice los nuevos casos. En mi opinión, la salida a una vida más normal va a estar primero en el plasma del paciente convaleciente, en la inmunización por gamaglobulina hiperinmune y luego en la vacuna”, le dijo a Infobae Gabriela Piovano, médica infectóloga del Hospital Muñiz.

Por su parte, la médica infectóloga Cristina Freuler, jefa del Departamento de Medicina Interna del Hospital Alemán, indicó: “La apertura debe ser cuidando el distanciamiento social con lo cual suena razonable dividir a los alumnos en grupos. Posiblemente dependerá de las escuelas, tamaño de las aulas y número de alumnos cómo realizar la apertura. No será lo mismo una escuela de doble jornada que una de jornada simple. Se debería hacer hincapié en la higiene de manos y, ¿por qué no? en que cada uno antes de retirarse higienice su mesa”.

De acuerdo a Alon, uno de los científicos que impulsa la regla “10-4”, el modelo es trasladable a cualquier país, sin importar las características de su población ni su riqueza. "No requiere de una gran capacidad para hacer tests que, lamentablemente, es lo que ocurre en la mayoría de los países”, sostuvo. No obstante, el experto insiste en que el esquema se debe complementar con otras medidas preventivas: el uso de tapabocas, el distanciamiento social y el cuidado de los grupos de riesgo.

Una versión simple, pero complementada

El modelo original propone que la reapertura de las escuelas vaya de la mano con el mercado laboral. Que las empresas también dividan a los empleados en dos grupos con asistencia alternada de cuatro días cada dos semanas y que esa estrategia, en el mejor de los casos, esté conectada a la actividad escolar. En definitiva, que los chicos y los adultos de un hogar concurran a sus respectivos establecimientos los mismos días y permanezcan en confinamiento los mismos días.

La Ciudad analiza optar por una versión simple, que solo involucra a los alumnos y no a los padres. La misma versión adoptó Austria en algunas ciudades. Desde el 18 de mayo, los cursos de las escuelas austríacas se dividieron en dos grupos, que asisten cinco días -cinco en vez de cuatro- semana por medio.

“La ventaja de este modelo es que facilita la organización familiar, entendiendo que ningún sistema se va acercar a la normalidad. Los padres saben qué semana, de lunes a jueves, tienen clases sus hijos de antemano”, explicó a Infobae Luis Bullrich, a cargo del ministerio de Educación porteño. “En Israel se registraron casos en tres escuelas y no tuvieron que cerrar por completo. Facilita el manejo del grupo en caso de haber un contagio”, continuó.

La alternancia en la asistencia no será el único cambio. La Ciudad de Buenos Aires tiene en mente complementar el esquema “10-4” con otras medidas que cambiarán la “normalidad” de los establecimientos, también apoyadas en experiencias internacionales. Por caso, el retorno será escalonado y priorizará a los últimos cursos de cada nivel: sala de cinco de jardín, séptimo grado de primaria y quinto año de secundaria. Dos semanas antes que ellos, comenzarían a reincorporarse los directivos, el personal administrativo y los auxiliares de las escuelas para que cada uno avance en sus tareas, ya sea de planificación, puesta a punto y limpieza de los establecimientos.

Mercedes Miguel, ex secretaria de innovación y calidad educativa de la Nación, integra la mesa de expertos que asesora al gobierno porteño en la confección del protocolo. Ella hizo un relevamiento de las medidas implementadas por los países que ya reabrieron las escuelas. “La nueva escolaridad asume un modelo integrado de presencialidad y virtualidad/distancia que va a perdurar mucho tiempo y quedará posiblemente instalado como uno de los máximos beneficios de los sistemas educativos para una nueva forma de enseñar y aprender”, advirtió.


Miguel señaló que todos los países optaron por un retorno compuestos por fases y escalonado, alternando días y grupos en un marco de estrictos protocolos sanitarios. “Todos los sistemas educativos toman decisiones en base a las definiciones de Salud. Por eso, el trabajo interministerial es más profundo y necesario que nunca”, subrayó.

El borrador que avanza en la Ciudad plantea reducir la extensión de la jornada, que pasaría a durar tres horas. A su vez, el ingreso y la salida de los establecimientos serán en tandas cada 10 o 15 minutos para evitar los amontonamientos. En los micros escolares deberán viajar dos alumnos como máximo por cada hilera de asientos.

El distanciamiento social abarcará también a las aulas, donde ya no habrá pupitres compartidos. A cada alumno se le asignará un escritorio y no podrá cambiarlo. Todos los chicos tendrán que usar tapabocas, a excepción de los menores de 6 o 7 años. El desayuno y la merienda se servirán en las aulas, los recreos serán espaciados y no se permitirá el contacto físico ni los juegos con pelota, incluso tampoco los niños podrán traer juguetes de sus casas.

La higiene será otro de los puntos en los que se insistirá. Buscarán extremar las medidas: se limitará el ingreso a los baños de acuerdo a la capacidad promoverán el lavado de manos varias veces por día y se evalúa también tomarles la temperatura a los alumnos.

https://www.infobae.com/educacion/2020/06/13/el-metodo-10-4-las-claves-del-modelo-israeli-que-aplicaria-la-ciudad-de-buenos-aires-para-volver-a-las-aulas/
¿Cuál es el riesgo de contagio de COVID-19 en un aula?
Una calculadora que ayuda a medir el riesgo de expansión del virus en las aulas permite imaginar las medidas más efectivas para prevenir el virus en los colegios. Los detalles
El regreso a las aulas depende de que se acabe la alerta roja hospitalaria en la capital. Muchas instituciones ya están listas.El regreso a las aulas depende de que se acabe la alerta roja hospitalaria en la capital. Muchas instituciones ya están listas.

Durante el último año, uno de los grandes interrogantes frente a la pandemia era el nivel de propagación del virus en las escuelas. Por ese motivo, en un principio la mayor parte de los países decidió cerrar los establecimientos educativos para contener el avance del coronavirus.

Sin embargo, a más de un año de la aparición del COVID-19, se fueron ideando distintos protocolos para que se pueda volver a las aulas. De acuerdo a Ángela Gentile, jefa de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, el regreso a las aulas hay que hacerlo con protocolos: “Mientras haya una situación epidemiológica estable que cumpla con los indicadores acordados se puede pensar en los protocolos para trabajar con la presencialidad. Posiblemente este año sea una combinación de formas presencial y virtual”.

En este sentido, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) concluyeron ahora que el nivel de contagios en las escuelas es bajo si se toman las precauciones sanitarias recomendadas por las autoridades.

Una profesora toma la temperatura a un alumno de la Escuela Rubén Dario de Barcelona antes de entrar a clase. EFE/Quique Garcia/Archivo

Según datos de la UNICEF, la suspensión de las clases presenciales ha contribuido a aumentar la brecha ya existente, donde los alumnos y alumnas de los sectores más vulnerables se han visto más perjudicados. Los estudiantes realizaron jornadas de trabajo a través de plataformas virtuales y coincidieron con los participantes de estas mesas en que la falta de conectividad y de dispositivos tecnológicos fue una de las dificultades más complejas para resolver. Eso sin duda trajo desmotivación y muchas veces desinterés.

Pero, ¿cuál es el riesgo de contagios en las aulas? Para calcular el riesgo de circulación en las aulas, el Departamento de Ingeniería Civil y Mecánica, en colaboración con el Laboratorio Internacional de Calidad y Salud del Aire (ILAQH, Universidad Tecnológica de Queensland, Brisbane, Australia) y el Laboratorio de Desempeño de Edificios CIUS (Nueva York, EE. UU.), desarrolló una herramienta llamada “Airborne Calculadora de riesgo de infección“ para estimar el riesgo de transmisión aérea de virus en ambientes interiores.

En este contexto, los investigadores desarrollaron un modelo teórico en un aula de 50 metros cuadrados para estimar la emisión de carga viral de sujetos asintomáticos y la consiguiente probabilidad de infección en diferentes escenarios. Mediante diferentes escenarios y variables como el uso de mascarillas, la ventilación, cantidad de alumnos. El riesgo según cada situación:


Para María Fernanda Rombini, especialista en clínica médica e infectología, coordinadora médica de los centros Helios Salud, el reinicio de las actividades escolares requiere de un gran esfuerzo y compromiso de la sociedad: “Existen numerosos protocolos para restablecer las actividades educativas cuáles serán los más eficientes dependerá de la realidad de cada país”.

“La realidad es que en marzo del año pasado, la humanidad apenas sabía algo vinculado al virus. La evidencia se fue construyendo poco a poco. La propia OMS decía en agosto pasado que las escuelas eran de alto riesgo, y recién en octubre manifestó otra posición. Hubo países que dijeron que las escuelas no iban a cerrar y luego tuvieron que hacerlo. Se deben implementar protocolos que contemplen medidas de distanciamiento social mínimo, uso de mascarillas, medidas de desinfección y cierto escalonamiento. Habrá mucha gente que tendrá una mirada distinta, ninguna decisión va a conformar a todos los sectores”, enfatizó Rombini.

Un aula desierta en el colegio público Rufino Blanco en Madrid. EFE/ Paco Campos/Archivo

Para Gentile, los factores que se deben tener en cuenta son varios: “Hay que trabajar respetando las precauciones de gota, es decir, la transmisión de gota respiratorio que se corta con el uso de mascarillas y distanciamiento. Además, los espacios deben ser amplios y contar con ventilación y ventilador si es posible. Por otro lado, las escuelas deben trabajar en lo que llamamos precaución de contacto, que es garantizar todos los materiales de higiene adecuados”.

En este sentido, la profesional sugiere evaluar la realidad epidemiológica en cada caso aplicando indicadores para los establecimientos escolares que determinen el nivel de riesgo de transmisión del coronavirus SARS-CoV-2 que presenta esa escuela (alto, medio o bajo), lo que no significará que la escuela no pueda reabrir para reanudar las clases presenciales, sino que deberá considerar modelos de enseñanza alternativos (por ejemplo, una combinación de clases presenciales y virtuales, también conocido como modelo de educación híbrido, o solo clases virtuales).


En Argentina, el protocolo que presentaron en las últimas horas consiste en:

-El uso de tapabocas será obligatorio en todo momento, tanto en el ingreso a los establecimientos como durante las clases. Solo estarán excluidos los chicos de los jardines maternales, menores de 2 años. En el nivel inicial, entre los 3 y los 5 años, se recomienda su uso siempre y cuando cuenten con la autonomía suficiente para colocarse y quitarse el barbijo por sus propios medios.

-El ingreso a la escuela estará a cargo de dos adultos: uno se encargará del control de temperatura y el otro de guiar a los estudiantes en el camino al aula. Los padres no podrán entrar al establecimiento si no tienen autorización previa y deben guardar distanciamiento en los accesos y salidas, con la idea de no generar aglomeraciones.

-Los chicos de un grado no podrán interactuar con estudiantes de otras divisiones.

-En todos los casos, habrá distanciamiento de al menos 1,5 metros. Tras ese objetivo, el Ministerio de Educación porteño propone señalizar los distintos espacios de las escuelas. A ello se le sumarán las medidas de higiene ya conocidas: el lavado de manos, la desinfección de los establecimientos y la ventilación de las aulas. La limpieza será obligatoria antes y después de cada turno. Se insiste en la desinfección de superficies como pupitres, teclados, borradores y pizarrones.

https://www.infobae.com/america/tendencias-america/2021/01/30/cual-es-el-riesgo-de-contagio-de-covid-19-en-un-aula/

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